Hoy estoy de nuevo con ustedes, luego de una ausencia demasiado larga, para compartir dos bellas canciones concatenadas en la voz de Leon Gieco.
Una,"Donde Caen los sueños", que irradia nostalgia, el clima de la despedida final, asumida con entereza, con esperanza.
La otra, "Como la cigarra", la canción de la esperanza, del renacer en el recuerdo, en la vida de los otros, en la historia, aún cuando nuestro viaje final haya sido oscuro, siempre permaneceremos...
Debajo del video, encontrarán las dos letras. Espero que despierten en ustedes la misma emoción que en mí.
Rorry, la Charo
Un día decidí escribir un no sé qué, un no sé cuándo ni adonde, ni por qué para que nadie entendiera lo que en realidad sucedía en mi interior. Y eso luego devino en yo sé cómo, yo sé cuándo, yo sé dónde y por qué, pero tampoco supieron desentrañar la verdad.Por eso, publicaré algunos de mis cuentos, relatos y poemas.Y tambien textos de autores que dejaron su impronta... Quizás así puedan entender...
domingo, 3 de abril de 2011
Leon Gieco - María Elena Walsh
lunes, 29 de noviembre de 2010
Horoscopo
lunes, 26 de julio de 2010
de UN MUNDO FELIZ de Aldous Huxley
Un mundo feliz es para mí, casi una premonición. Encontramos en sus líneas muchas de las realidades que vivimos y otras de las que ya se está hablando en el mundo de la ciencia.. Escrita en 1932 nos habla de bebés de probeta programados para distintas funciones, drogas para ser felices, máquinas que hacen ejercicio por nosotros y una sociedad embotada, sin ideas ni destino.
Dejo un fragmento que me impactó y al que no he podido olvidar pese a los años que pasaron desde que lo leí. Sé que es un poco extenso pero creo que, luego de leerlo, compartirán conmigo la desazon e inquietud que provoca.
Y, si les interesa el libro, aquí les dejo el link para bajarlo: Un mundo Feliz
---"Guardería infantil. Sala de Condicionamiento Neo-Pavloviano, anunciaba el rótulo de la entrada.
El director abrió una puerta. Entraron en una enorme habitación vacía, muy brillante y soleada, porque toda la pared que daba al Sur era un cristal de arriba a abajo. Media docena de enfermeras, con pantalones y saco de uniforme de viscosa blanca, los cabellos asépticamente ocultos bajo cofias blancas, estaban ocupadas colocando jarrones con rosas en una larga hilera en el suelo. Grandes jarrones llenos de flores. Miles de pétalos, suaves y sedosos como las mejillas de innumerables querubines, literalmente, bajo aquella luz brillante, no sólo arios y rosados, sino también luminosamente chinos y también mejicanos y hasta apopléticos a fuerza de soplar en celestiales trompetas, o pálidos como la muerte, pálidos con la blancura póstuma del mármol.
Cuando el D.I.C. entró, las enfermeras se cuadraron rígidamente.
-Pongan los libros -ordenó el director.
En silencio, las enfermeras obedecieron la orden. Entre los jarrones de rosas, los libros fueron debidamente dispuestos: una hilera de libros infantiles se abrieron invitadoramente mostrando alguna imagen alegremente coloreada de animales, peces o pájaros.
-Y ahora traigan a los niños.
Las enfermeras se apuraron a salir de la sala y volvieron en uno o dos minutos; cada una de ellas empujaba una especie de carrito de té muy alto, con cuatro estantes de tela metálica, en cada uno de los cuales había una criatura de ocho meses. Todos eran exactamente iguales (evidentemente un grupo Bokanovsky) y todos estaban vestidos de color caqui, porque pertenecían a la casta Delta.
-Pónganlos en el suelo.
Los carritos fueron descargados.
-Y ahora pónganlos para que puedan ver las flores y los libros.
Los bebitos inmediatamente se quedaron callados, y empezaron a arrastrarse hacia aquellas masas de colores vivos, aquellas formas alegres y brillantes que aparecían en las páginas blancas. Cuando ya se acercaban, el sol palideció un momento, eclipsándose tras una nube. Las rosas llamearon, como a impulsos de una pasión interior; un nuevo y profundo significado pareció brotar de las brillantes páginas de los libros. De las filas de niños que gateaban llegaron pequeños chillidos de excitación, gorjeos y ronroneos de placer.
El director se restregó las manos.
-¡Genial! -exclamó-. Ni que lo hubiera hecho a propósito.
Los más rápidos ya habían alcanzado la meta. Sus manitos se tendían, inseguras, palpaban, agarraban, deshojaban las rosas transfiguradas, arrugaban las páginas iluminadas de los libros. El director esperó verlos a todos alegremente ocupados. Entonces dijo:
-Fíjense bien.
La enfermera jefe, que estaba parada junto a un cuadro de mandos, al otro lado de la sala, bajó una pequeña palanca. Se produjo una violenta explosión. Cada vez más aguda, empezó a sonar una sirena. Se dispararon timbres de alarma, locamente.
Los niñitos se sobresaltaron y empezaron a chillar; sus rostros aparecían convulsos de terror.
-Y ahora -gritó el director (porque el estruendo era ensordecedor)-, ahora pasamos a reforzar la lección con un pequeño shock eléctrico.
Volvió a hacer una señal con la mano, y la enfermera jefe pulsó otra palanca. Los chillidos de los pequeños cambiaron súbitamente de tono. Había algo desesperado, algo casi demencial, en los gritos agudos, espasmódicos, que brotaban de sus labios. Sus cuerpitos se retorcían y cobraban rigidez; sus miembros se agitaban bruscamente, como obedeciendo a los tirones de alambres invisibles.
-Podemos electrificar toda esta zona del suelo -gritó el director, como explicación-. Pero ya es suficiente.
E hizo otra señal a la enfermera.
Las explosiones terminaron, los timbres enmudecieron, y el chillido de la sirena fue bajando de tono hasta reducirse al silencio. Los cuerpitos rígidos y retorcidos se relajaron, y lo que había sido el lloriqueo y el aullido de unos niños desatinados volvió a convertirse en el llanto normal del terror ordinario.
-Vuelvan a ofrecerles las flores y los libros.
Las enfermeras obedecieron; pero ante la proximidad de las rosas, a la sola vista de las alegres y coloreadas imágenes de los gatitos, los gallos y las ovejas, los chicos se alejaron con terror, y el volumen de su llanto aumentó súbitamente.
-Observen -dijo el director, en tono triunfal-. Observen.
Los libros y ruidos fuertes, las flores y las descargas eléctricas; en la mente de los niños ambas cosas estaban ya fuertemente relacionadas entre sí; y al cabo de doscientas repeticiones de la misma o parecida lección formarían ya una unión indisoluble. Lo que el hombre ha unido, la Naturaleza no puede separarlo.
-Crecerán con lo que los psicólogos solían llamar un odio instintivo hacia los libros y las flores. Reflejos condicionados definitivamente. Estarán a salvo de los libros y de la botánica para toda su vida. -El director se dio vuelta hacia las enfermeras-. Llévenselos.
Todavía llorando, los niños vestidos de verde fueron cargados de nuevo en los carritos y sacados de la sala, dejando tras de sí un olor a leche agria y un agradable silencio.
Uno de los estudiantes levantó la mano; aunque se daba cuenta perfectamente que no podía permitirse que los miembros de una casta baja perdieran el tiempo de la comunidad en lectura, y que siempre existía el riesgo de que leyeran algo que pudiera, por desgracia, destruir uno de sus reflejos condicionados, sin embargo... bueno, no podía entender lo de las flores. ¿Por qué molestarse en hacer psicológicamente imposible para los Deltas el amor a las flores?
Pacientemente, el D.I.C. se explicó. Si se inducía a los niños a chillar cuando veían una rosa, eso obedecía a una alta política económica. No hacía mucho tiempo (más o menos un siglo), los Gammas, los Deltas y hasta los Epsilones habían sido condicionados para que les gustaran las flores; las flores en particular, y la naturaleza salvaje en general. El propósito, en ese momento, consistía en inducirlos a salir al campo en todo momento, con el fin de que consumieran transporte.
-¿Y no consumían transporte? -preguntó el estudiante.
-Mucho -contestó el D.I.C-. Pero sólo transporte.
Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la Naturaleza no da trabajo a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la Naturaleza, al menos entre las castas más bajas; abolir el amor a la Naturaleza, pero no la tendencia a consumir transporte. Porque, por supuesto, era fundamental que siguieran queriendo ir al campo, aunque lo odiaran. El problema residía en encontrar una razón económica más poderosa para consumir transporte que la mera inclinación a las prímulas y los paisajes. Y lo encontraron.
-Condicionamos a las masas para que odien el campo -concluyó el director-. Pero a la vez las condicionamos para que adoren los deportes campestres. Al mismo tiempo, cuidamos para que todos los deportes al aire libre impliquen el uso de complicados aparatos. Así, además de transporte, consumen artículos manufacturados. De ahí las descargas eléctricas.
-Entiendo -dijo el estudiante.
Y lleno de admiración, se quedó en silencio."...
En ese mundo, todos los niños son concebidos en probetas y están genéticamente condicionados para pertenecer a una de las 5 categorías de población. De la más inteligente a la más estúpida: los Alpha (la elite), los Betas (los ejecutantes), los Gammas (los empleados subalternos), los Deltas y los Epsilones (destinados a trabajos arduos).
Los descontentos con el sistema (los menos) son apartados de la sociedad ideal y confinados en colonias especiales donde se rodean de otras personas con similares "desviaciones", alcanzando también la felicidad.
Uno de los aspectos más relevantes de la historia es que los ciudadanos de ese mundo ideal dependen casi servilmente de una droga sintética, el Soma, para garantizar su felicidad. (de la web)
domingo, 20 de junio de 2010
de "Miedo de Volar" de Erica Jong
A mi juicio, ésta es una de las mejores definiciones de la situación actual en las relación hombre-mujer que he leído.
Erica Jong
Erica Jong nació en Nueva York y se educó en Barnard College y en la Universidad de Columbia. Había publicado varios libros de poesía cuando Miedo a volar la catapultó a la fama internacional en 1974. Sus obras posteriores, entre ellas la novela Bendita memoria y el ensayo Miedo a los cincuenta, la han convertido en una de las mujeres más influyentes de nuestro tiempo. A lo largo de su dilatada producción como poeta, novelista y ensayista, Erica Jong nunca ha dejado de celebrar la fuerza y las posibilidades de la mujer, con energía y con pasión.
domingo, 18 de abril de 2010
Poema XII - Oliverio Girondo
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangunlan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
Entre su obra poética se encuentra: "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía" (1922), Calcomanías (1925), Espantapájaros del año 1932, Interlunio (1937), Persuasión de los días (1942), Nuestro campo (1946). Cabe mencionar que sus poemas fueron leídos en la película "El Lado Oscuro del Corazón", en la cual también participó Mario Benedetti. Oliverio Murió en el año 1967.
Texto de (http://www.los-poetas.com/e/giro.htm)
viernes, 26 de febrero de 2010
Definición del amor - Francisco de Quevedo
Es hielo abrasador, es fuego helado,
Es un descuido que nos da cuidado,
Es una libertad encarcelada,
Este es el niño Amor, éste es tu abismo.
Francisco de Quevedo
Siguiendo a la corte, en 1606 se instaló en Madrid, donde continuó los estudios de teología e inició su relación con el duque de Osuna, a quien Francisco de Quevedo dedicó sus traducciones de Anacreonte, autor hasta entonces nunca vertido al español.
En 1613 Quevedo acompañó al duque a Sicilia como secretario de Estado, y participó como agente secreto en peligrosas intrigas diplomáticas entre las repúblicas italianas. De regreso en España, en 1616 recibió el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Acusado, parece que falsamente, de haber participado en la conjuración de Venecia, sufrió una circunstancial caída en desgracia, a la par, y como consecuencia, de la caída del duque de Osuna (1620); detenido fue condenado a la pena de destierro en su posesión de Torre de Juan Abad (Ciudad Real).
domingo, 21 de febrero de 2010
"Setenta Balcones y ninguna flor"
SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR
Setenta balcones hay en esta casa,
La piedra desnuda de tristeza agobia,
¿Ninguno desea ver tras los cristales
Si no aman las plantas no amarán el ave,
¡Setenta balcones y ninguna flor!
Baldomero Fernándes Moreno
Esta es una de las primeras poesías que oí en mi infancia, recitada por mi hermana. La imagen de la foto es la del edificio de departamentos que se cree fué la inspiración del poeta. Aunque últimamente hay controversia sobre ese tema y se cita otro edificio que está en el barrio de Flores.
Baldomero Fernández Moreno nació el 15 de septiembre en Buenos Aires, Argentina en 1886. Poeta argentino, considerado uno de los más importantes exponentes de la corriente o tendencia denominada sencillismo. Hijo de padres españoles, vivió unos años en España, donde estudió Humanidades. En 1899 regresó a Argentina e inició un lento aprendizaje literario, a la vez que avanzó y concluyó sus estudios de Medicina, profesión que ejerció en paralelo a su vocación poética. Fue colaborador en periódicos y revistas, obtuvo el Premio Nacional y el Municipal de Literatura y fue miembro de la Academia Argentina de Letras.
Fernández Moreno dio su propia versión de una poesía ciudadana y porteña; con su primer libro, Las iniciales del misal (1915), obra ya madura, señaló un alejamiento de las características más ostentosas del modernismo a favor de una lírica llana, realista, sin patetismo ni delectación metafórica, lo que se denominó sencillismo. Éste, logrado por la disciplina que se impuso, le dio un curioso aire clásico en la forma y de modernidad en la inquietud espiritual que transmitía su contenido.
El sencillismo no puede ser entendido como un movimiento literario en el sentido tradicional del término, aun cuando otros escritores, como Alfredo Bufano, Pedro Herreros y Miguel Camino, hayan seguido y profundizado esta tendencia poética. En líneas generales, el sencillismo es una forma de observar y apreciar la realidad en las cosas cotidianas y sencillas, sustrayéndolas al intento de profundizar en aspectos abstractos y utilizando un lenguaje sin florilegios eruditos. La crítica literaria ha destacado el hallazgo por parte de Fernández Moreno de un camino auténtico y propio dentro de la poesía argentina, con una inflexión singular y espontánea.
Fallece en 1950 en su ciudad natal, Buenos Aires, Argentina.
jueves, 10 de diciembre de 2009
El Pasado - de Jorge Luis Borges
Todo era fácil, nos parece ahora,
en el plástico ayer irrevocable:
Sócrates que apurada la cicuta,
discurre sobre el alma y su camino
mientras la muerte azul le va subiendo
desde los pies helados; la implacable
espada que retumba en la balanza;
Roma, que impone el numeroso hexámetro
al obstinado mármol de esa lengua
Que manejamos hoy despedazada;
los piratas de Hengist que atraviesan
a remo el temerario Mar del Norte
y con las fuertes manos y el coraje
fundan un reino que será el Imperio;
el rey sajón que ofrece al rey noruego
los siete pies de tierra y que ejecuta,
antes que el sol decline, la promesa
en la batalla de hombres; los jinetes
del desierto, que cubren el Oriente
y amenazan las cúpulas de Rusia;
un persa que refiere la primera
de las Mil y Una Noches y no sabe
que inicia un libro que los largos siglos
de las generaciones ulteriores
no entregarán al silencioso olvido;
Snorri que salva en su perdida Thule,
a la luz de crepúsculos morosos
o en la noche propicia a la memoria,
las letras y los dioses de Germania;
el joven Schopenhauer, que descubre
el plano general del universo;
Whitman, que en una redacción de Brooklin,
entre el olor a tinta y a tabaco,
toma y no dice a nadie la infinita
resolución de ser todos los hombres
y de escribir un libro que sea todos;
Arredondo, que mata a Idiarte Borda
en la mañana de Montevideo
y se da a la justicia declarando
que ha obrado solo y que no tiene cómplices;
el soldado que muere en Normandía,
el soldado que muere en Galilea.
Esas cosas pudieron no haber sido.
Casi no fueron. Las imaginamos
en un fatal ayer inevitable.
No hay otro tiempo que el ahora, este ápice
del ya será y del fue, de aquel instante
en que la gota cae en la clepsidra.
El ilusorio ayer es un recinto
de figuras inmóviles de cera
o de reminiscencias literarias
que el tiempo irá perdiendo en sus espejos.
Erico el Rojo, Carlos Doce, Breno
y esa tarde inasible que fue tuya
son en su eternidad, no en la memoria.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Casas Cuadradas - Alfonsina Storni
Este poema de Alfonsina fué escrito en 1920.
No quise ilustrarlo con casas de aquellos años, pues preferí imàgenes que muestren y demuestren que hemos llegado al epítome de lo que ella describe.
¿Es que, realmente, tendremos el alma cuadrada?
domingo, 1 de noviembre de 2009
"La pantera" Jorge Luis Borges
miércoles, 21 de octubre de 2009
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Instrucciones para llorar- Julio Cortázar
INSTRUCCIONES PARA LLORAR
Julio Cortázar
(de Cronopios y de Famas
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
sábado, 10 de octubre de 2009
Los Perros - Piolin de Macramé
El hombre es el mejor amigo del perro. Esa amistad nace de la gratitud. Después de la mujer el perro es el único animal que ha conseguido domesticar al hombre y obtener todo de él sin pedirle nada. Le damos nombre, casa y comida. Como a nuestra esposa. Sin la obligatoriedad de una suegra. Lo llevamos sistemáticamente a dar una vuelta a la manzana. Y lo entrenamos a hacer pipi. Como a nuestros hijos. Sin que nos atormente el complejo de Edipo.
Las hazañas de nuestro perro nos enorgullecen. Y las contamos apenas nos dan pie. Obligándonos caballerescamente a escuchar las del perro del interlocutor. Si procedemos de igual manera con las de nuestro hijo, dicen que estamos bobos. Hay una fratia quinófila. Que une más que el amor a la patria. Y que la bronca al impuesto a los réditos. Los presidentes deberían asistir a las exposiciones caninas, que son exposiciones rurales sin imperialismo.
También existen los quinofobos. Se dividen en dos especies. Los que dicen que de chico los mordió un perro. Lo que no es verdad. Y los que dicen "A mí me gustan los gatos". Como si alguien dijese " A mí me gustan las mujeres" para no sentirse homosexual. Los gatófilos son los antisemitas de los perros.
El perro espeja la ambivalencia del ser humano. Se llama ambivalencia a tener dos caras. Como las monedas. Y las amigas de la esposa. Pero en científico. La ambivalencia es el guante del subconsciente. Porque el revés del guante se pone sobre el derecho de la mano. El subconsciente es el altillo del alma. El altillo es un sótano en el techo. (Observo que me he vuelto ambivalente.) Decimos que el perro es cariñoso y amable. Y de un tipo severo que es un perro. Nos alegra que el perro nos haga fiestas. Moviendo la cola. Que es la sonrisa del perro. Pero se la cortamos obligándolo a una sonrisa rabona. Y cuando alguien rezonga aseguramos que está de un humor de perros. Nos encanta la mirada cordial del perro. Y para rechazar a alguien le ponemos cara de perro. Es lógico que el perro no entienda al hombre. Ya que el hombre no se entiende con el perro que lleva en sí. Por algo cínico signifca perruno . Y una fidelidad perruna es todo lo contrario de una fidelidad cínica.
El perro se llama perro en la vida diaria. Si accede a la crónica policial se denomina can. Lo distinguido es llamarlo por la raza: tengo un boxer, un coker spaniel, un gran danés. Y conocer a fondo el árbol genealógico del animal. Único en el que no se orina. Gracias a ello el poseedor sabe de su perro lo que no sabe de sí mismo: quiénes fueron sus bisabuelos. Es una forma democrática de ingresar en el almanaque Gotha. Se llama almanaque Gotha al ¡Quién es quién? de la nobleza. Y nobleza a la que está en el almanaque Gotha. Que es el studbook de la sangre azul.
De vez en cuando los sanitaristas (deberiían llamarse sanitarios, pero ello ofende a la porcelana) hacen campañas contra la rabia. Es decir, contra los perros. Que son los chivos emisarios de la rabia. nadie vacuna a los gatos atorrantes. Ni a los murciélagos. Se llama murciélago a un animal del tercer mundo. Es un ratón disfrazado de cura. Que tiene un radar personal. Para que nadie lo vacune contra la rabia. A pesar de que la conserva, padece y trasmite. Pero sólo la canina pone a las autoridades sanitarias de un humor de perros.
De un modo u otro, los ingenios de Piolín de Macramé atraviesan a tres generaciones sin representar la tipicidad del lenguaje de ninguna, pues inventa el propio. Malabarismo palabrero que le otorga a estas breves inflexiones una atmósfera extemporánea (“Los militares son los últimos hombres que no se deciden a andar descubiertos. Quiere decir sin cubrecabezas. Les gusta vivir de gorra”).Utilizando la definición (“El tango es el sollozo musical de un sentimiento, cuyo porvenir está en el pasado”), la paráfrasis (“La estadigrafía es la técnica que consigue dar aspecto científico a la verdad. A la mentira. A la semi-mentira. Y a la estadística”), y otras gracias de la retórica, Piolín de Macramé retoma una tradición iniciada acaso en Quevedo, que adquiere rasgos regionales con Fray Mocho, Chamico, Wimpi y Discépolo, y se corrompe en los aforismos psicologistas que tautologizan muchas cursilerías contemporáneas.
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